lunes, 2 de enero de 2012

Tempestad.

Batía el mar fiero contra la roca,
el cielo sollozaba en respuesta
y los dioses lanzaban rayos por doquier.

Corría el viento por aquel tiempo,
sabía salado el rugir del mar, 
Las negras nubes se enroscaban en la luna, 
nadie recordaba lo que era la paz.

Elevó el cuervo el vuelo,
orgulloso de ser el enviado del mal.
Agitaba sus alas contra viento y marea, 
Graznaba a las olas y su restallar.

En algún lugar podía oírse
el lamento de un ciprés;
se quejaban sus raíces
al ver el desastre a sus pies.

Pobre árbol atrapado entre el bosque
su fiel amante de onírico plumaje abandona el nido
la tempestad y sus ramas en duelo se debaten.

Pobre árbol anclado a la tierra,
nunca sabrá lo que es volar,
no es su culpa haber nacido planta
y este mundo tener que observar.

Broken Rose



(Soy consciente de que este "poema" no rima demasiado, ni siquiera parece un poema, lo pongo en verso porque me gusta más.)

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