miércoles, 8 de febrero de 2012

Ni príncipes ni princesas.

No busco príncipes que me regalen todos mis caprichos, ni quiero que me hagan sentir una princesa. Porque los príncipes no existen, y de princesa no tengo más que el nombre. Tampoco creo que haya un alma gemela, cada alma es única y especial, y se corresponde mejor o peor con las demás. 
Yo sólo espero que algún día pueda encontrar un alma que haga que la mía no vuelva a hundirse en el pozo negro sobre el que flota, una laguna de aguas turbias llenas de todo aquello de lo que me despojo día a día. Sólo quiero que me equilibre, que flote junto a mí, y que su interior sea similar al mío, para que podamos vivir esa unión espiritual de forma psicológica y, porqué no, física también.
Quizá no haya nadie para mí. A lo mejor estoy destinada a estar sola. De momento, esperaré, sin prisa, sin necesidad, dispuesta a dar y recibir. Puede que llegue si lo deseo. Puede que no deba hacerme ilusiones. Por ahora, me esforzaré por vivir cada día con el pensamiento de que no estoy sola en este mundo tan aburrido y gris.


4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, María, espero que siga gustándote :)

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  2. Me gusta mucho como te expresas. Un gran blog. Te sigo.
    Pásate por mi nuevo blog, a ver si te gusta, comenta y sígueme si quieres.
    Un abrazo!
    http://alterego20.blogspot.com

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    1. Muchas gracias por el halago y por seguirme, en seguida me pasaré por tu blog. ¡Un frío beso!

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