jueves, 12 de abril de 2012

Revenge.

Se había hartado de que le tomasen el pelo, de que jugasen con ella como si de una muñeca se tratase. Así que se levantó tras su última caída, se sacudió el polvo del vestido y caminó rumbo al abismo. El viento removía sus cabellos de ébano, la arena roja acariciaba sus pies descalzos, sus manos acariciaban un encarnado violoncello con extremada tensión. Sus dedos sangraban a causa del roce con las cuerdas, mas no importaba, no había dolor. La estridente melodía llegaba a oídos de aquellos que habían ido a por ella, la música filtraba su odio, su rabia, sus rencores más profundos, y los convertía en mariposas negras que volaban entre la tormenta fatal. Atravesaban los tímpanos de sus enemigos y conducían aquel sentimiento de venganza hasta sus mentes, que palpitaban hasta el colapso. 

NUNCA JUEGUES CON UNA MUÑECA ROTA.

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