miércoles, 4 de julio de 2012

Utopía.

Pertenezco a la minoría, pero eso no significa que anhele un mundo lleno de gente como yo. Significa que me gustaría vivir en un mundo donde todos comprendiesen y respetasen lo que somos y lo que hacemos cada uno de nosotros. ¿Utópico? Quizá. O a lo mejor sigo creyendo en la pureza de las personas no corrompidas por el mundo tal y como lo conocemos.

No hablo de igualdad, sólo de respeto. Me daré por satisfecha cuando gritar "¡Escucho música heavy metal!", "¡Soy homosexual!", "¡Adoro el anime!", o incluso "¡Soy gótico!" no sean argumentos que utilizar en pro de una humillación efectuada por esa mayoría aplastante de personas a las que han lavado el cerebro para que sean unos intolerantes de mierda. Siento las malas formas, pero me indigno. 

Y es que hoy en día ya ni los que lo dicen lo son. Todos tenemos prejuicios, la diferencia es que algunos nos retractamos o nos corregimos, mientras que otros los utilizan como excusas para clasificar a la gente. Pues mucha suerte, porque no existen razas puras, las tribus urbanas cada vez son más complejas a causa de la mezcla entre unas y otras, la gente aprende y se levanta cuando cae y los que han sufrido o sufren humillaciones saben que la venganza se sirve en plato frío. Así que si alguna vez te has planteado discriminar a alguien, piénsatelo dos veces, existe todo un ejército a sus espaldas a pesar de que muchas veces ni siquiera pueda verlo.

P.D.: Esto no es una amenaza, es un reflejo de la situación tal y como está.

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