domingo, 23 de septiembre de 2012

Ni Romeos ni Julietas, sólo soldados traidores y niños punkies.

Nunca he admirado a Romeo y Julietta. Su amor nunca me ha parecido digno de idolatría. Es la historia más típica y por tanto predecible de tantas historias de amor que me agotan. No quiero decir con esto que tenga nada contra el ilustre William Shakespeare, no, de hecho le admiro y he leído unas cuantas obras suyas. Sólo quiero decir que jamás querré un amor como el que él escribió.

Puesta a escoger un amor idílico, imposible y loco, elegiría un romance como el que existió entre Marco Antonio y Cleopatra. Ambos eran amores prohibidos, sí, pero mientras Romeo y Julieta lo escondían por temor a sus familias, Marco Antonio y Cleopatra lo llevaron con orgullo delante de Roma durante sus últimos años de Replública. No les importaron ni la opinión ni las consecuencias ni los inconvenientes, se lanzaron de cabeza al río, a sabiendas de que tocarían el fondo con la cabeza. Él lo dejó todo y se unió a ella. Vivieron su amor de forma salvaje y pasional, en un día a día lleno de sexo y drogas, una vida dedicada a complacerse el uno al otro y evadirse del resto del mundo. Pero al final, mueren de una forma igual de triste -y con triste me refiero a evitable- que los amantes de Verona.

Un tercer ejemplo sería mi admirado Sid Vicious y su amada Nancy Spungen. Por si no lo sabéis, Sid fue el bajista del grupo punk Sex Pistols, y ella una drogadicta que le metió en ese mundo turbio. Parece un ambiente imposible para el romance, ¿verdad? Pues dejadme que os diga lo que él puso en su nota de suicidio, poco tiempo después de la muerte de su rubia: "Por favor, enterradme junto a mi chica con mi chupa de cuero, vaqueros y botas de motero. Adiós". Si eso no es amor, tenemos puntos de vista muy distintos.

Nunca he sido una princesa, nunca he querido un príncipe. Sólo necesito a alguien que me quiera, y que me haga sentir que existo por alguna razón.

Gary Oldman y Courtney Love como Sid Vicious y Nancy Spungen 
en "Love Kills"

4 comentarios:

  1. Que bonito Emily!!! sabes que reniego del típico principe azul, y realmente comparto tu forma de pensar y de escribir...Yo por suerte encontré a alguien hace ya casi tres años, y espero que me dure muchos más para que cuando nuestras almas se estanquen, podamos disfrutar de una eternidad juntos.

    Un beso manchado.

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    1. En ese caso, supongo que eres consciente de lo afortunado que eres :) No todo el mundo encuentra a alguien con quien compartir su vida, y os deseo lo mejor, de verdad.

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  2. Querida amiga,
    Empecé a leer esta historia porque la curiosidad es un gusanito muy impaciente, la anticipación no se queda muy atrás tampoco, déjame decirte que tu y yo tenemos puntos de vista sino iguales altamente similares. Romeo y Julieta es un cliché de la literatura, un amor trágico vivido hasta sus últimas consecuencias, que, ten por seguro muchos saben y pocos lo entienden. Mi teoría es la siguiente: un amor idílico es aquel en donde sientes emoción, culpabilidad, adrenalina, pasión, miedo, inseguridad, valor, alegrías, penas...pero sobre todo amiga mia...libertad. Libertad por manejar tu vida, para tomar las riendas y desafiar a todo y a todos, una sensación única que te hace sentirte realizada a la vez que estúpida, puedes arrepentirte pero ese sentimiento siempre estará ahí carcomiendote por dentro gritando: libérame! Irónico, lo sé. Te felicito por un punto de vista tan bien expresado, por supuesto con sutiles puntos crípticos de por medio. Esperemos algún día encontrar un amor así, aunque no es que tenga inclinaciones suicidas...no malinterpretemos! ;)

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    1. Sinceramente, adoro los comentarios tan detallados como los tuyos. Gracias por haberte molestado en redactarlo :)
      Me alegra muchísimo que te haya gustado, y más que coincidamos en opinión. Tu definición de amor idílico me parece como poco admirable :) Espero verte por aquí más a menudo. ¡Un frío beso! :)

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