jueves, 14 de noviembre de 2013

El lugar que me corresponde.

¡Júpiter! ¿Júpiter?
¿Por qué no me respondes,
hijo de Saturno?
¡También yo soy un dios!
¡Merezco entonces oír
el misterioso idioma de
mis hermanos los Olímpicos!
Pues ¿no es mi abuelo Augusto,
y a su vez lo es su padre César,
parte del banquete en el que 
el bueno de Vulcano
es copero tuyo y de tus hijos
y hermanos?
¡También yo soy un dios!
¿Me castigas a vivir las noches
en las que no soy capaz de 
conciliar el sueño y ni siquiera
contestas a mi voz inmortal?
¡Llámame! ¡Quiero oír claramente
cómo tus truenos claman mi nombre!
¡Una noche, con tu terrible voz,
exclamarás:
Gayo César Calígula, asciende a mi lado,
ocupa el lugar que te corresponde!

2 comentarios:

  1. Y mira que a mí la poesía, más allá de Catulo y Byron, no suele hacerme mucho chiste. Pero es que tienes un don con estas cosas, muchacha. Un jodido don.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Carla. Tus palabras son siempre un halago para mí, ya sabes que eres de las grandes de estos lares :') Espero verte pronto de nuevo por aquí :3

      Eliminar